La voluntad del cliente era adaptar la implantación de la casa de una sola planta a la topografía y disfrutar del bosque colindante como una extensión natural del solar.
El objeto rectilíneo se asienta sobre el terreno inclinado junto a un espectacular pinar cerca del mar.
El volumen blanco resalta el
contraste entre el edificio y la vegetación, mientras que la piscina establece un
estrecho diálogo con el paisaje.