Dada la estrechez del solar y la orientación de las vistas hacia el norte, un muro de 47 metros de longitud deviene la espina dorsal del proyecto.
Este eje refuerza la continuidad visual y la conexión entre el patio de la piscina y el mar. Una secuencia de vacíos organiza la primera planta al tiempo que define la geometría de la casa.
Este planteamiento proporciona a los dormitorios
buenas vistas, asoleo y privacidad.
Fotografía: Mauricio Fuertes